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Guru Rinpoche y las dakinis

Os escribo desde la cueva de Guru Rinpoche en Tso Pema. Me gustaría poder enviaros este olor tan intenso pero habrá que esperar -poco, creo- a tener acceso a esta tecnología. De momento, entonces, bendiciones y esta historia: Me encontráis en mi habitación de Sherabling, rebelándome contra el mundo -y, fundamentalmente, contra mi misma- y comenzando a asfixiarme con el calor -interno y externo- cuando una dakini de Holyisland pasó a buscarme. En su vuelo ligero se acercó a mi habitación en el mismo momento en el que yo salía a su encuentro. Así que después de un saltito hacia atrás de sorpresa ante la inmediatez del movimiento en pleno balcón veo como, sin mi permiso, salen de mi boca las siguientes palabras: -- Si me esperas diez minutos me voy contigo. Y así fue. Volamos las dos hasta el lago, en un camino lleno de curvas, baches y templos. Todo se organizó para nosotros y la comida, los buses y los mejores asientos se nos ofrecieron, generosos. Giramos el lago y la dakini se present...

Monjitas de Rinpoche

Tormenta en Kathmandu. Estoy en el Lotus Guest House y, al lado, los tambores y las trompetas suenan tan fuerte como los truenos. No se sabe si el ruido viene del cielo o de las bendiciones. (¡Por Tutatis! ¡El cielo está a punto de caer sobre mi cabeza!) El otro día pensaba ir a ver el monasterio de las monjitas de Rinpoché. Necesitaba regresar a mi habitación para coger la kata y la máquina de fotos, y -no sé porqué-, de pronto, me encontré preguntándole a una monjita que pasaba dónde estaba el monasterio de Khenpo Tsultrim Gyantso Rinpoché . Inmediatamente y sin responderme, se puso a hablar con unas señoras tibetanas que pasaban, las cuales, sonriéndome, me indicaron que las siguiera. Así que, aquí me tenéis subiendo a un piso (no a un monasterio, a un piso) sin saber muy bien qué estaba pasando. Las señoras me indican que me siente y me ofrecen un zumo de naranja. Poco después aparece un hombre con una sonrisa de oreja a oreja y empieza a hacerme hablar en Tibetano. Aunque la conve...