Mahakala
Hoy, al fin, me dieron la visa -sólo seis meses. Hoy, al fin, -después- encontré el templo de Mahakala. Aquí está la foto que NO permiten hacer: Cuando me avisaron ya era demasiado tarde. Y he de decir que cambiaron de cara en cuanto vieron la botella de vodka de ofrenda (que llevaba varios días en mi bolso). Lo del lametazo que sugiere Maribel ha sido imposible, me temo que aún no estoy preparada. El suelo -pensad que para entrar hay que descalzarse) estaba lleno de aceite de las lámparas de ofrenda -sí, también he puesto una lamparita por todos vosotros- y corría por allí una cucaracha del tamaño de mi pulgar. Abrí la botella de vodka, la eché en el cuenco que tiene en la mano, encendí la lamparilla, puse una ofrenda de dinero y cuando volví a mirar en el suelo, allí estaba la pobre cucaracha, espachurrada después de haber ofrecido su cuerpo a Mahakala. Qué cosas tiene la vida. En su día, el gran realizado y erudito Khyungpo Neldjor, ofreciendo siete medidas. de oro al gran yogui de ...