Guru Rinpoche y las dakinis

Os escribo desde la cueva de Guru Rinpoche en Tso Pema. Me gustaría poder enviaros este olor tan intenso pero habrá que esperar -poco, creo- a tener acceso a esta tecnología. De momento, entonces, bendiciones y esta historia:
Me encontráis en mi habitación de Sherabling, rebelándome contra el mundo -y, fundamentalmente, contra mi misma- y comenzando a asfixiarme con el calor -interno y externo- cuando una dakini de Holyisland pasó a buscarme. En su vuelo ligero se acercó a mi habitación en el mismo momento en el que yo salía a su encuentro. Así que después de un saltito hacia atrás de sorpresa ante la inmediatez del movimiento en pleno balcón veo como, sin mi permiso, salen de mi boca las siguientes palabras:
-- Si me esperas diez minutos me voy contigo.
Y así fue. Volamos las dos hasta el lago, en un camino lleno de curvas, baches y templos. Todo se organizó para nosotros y la comida, los buses y los mejores asientos se nos ofrecieron, generosos.
Giramos el lago y la dakini se presentó como la dulzura de la curación y el tiempo se abrió y descansó.
Al dia siguiente, de nuevo volamos hasta la cima de la montaña de la visión, en dónde sonaron campanas, la diosa sonrió y compramos un par de ojos, uno para cada una.
Recorrimos las cuevas de Guru Rinpoché y ella me mostró el camino del renacimiento; la primera cueva, que tiene una pisada de Guru Rinpoché en el muro y dos accesos. Parece que si pasas a través de ella limpias todo tu karma. Más o menos como "A pedra d'abalar" , vamos.
Y voló de nuevo a encontrarse con SSKarmapa una vez limpita y renovada, dejando atrás una estela de lana de colores, una aguja de ganchillo y tierra recogida en Helambu, en la cueva de Milarepa. (Sí, sí en Nepal podéis ir a verla...)
Anteayer, en la casa que está en la parte de atrás del monasterio Drikung Kagyu en dónde dormía, se celebraba una boda, y, al tiempo, en el otro lado del lago se celebraba también la muerte de una mujer que se acababa de ir en el templo de Shiva: Se le acercó un mono, se asustó, se cayó hacia atrás y se rompió la crisma.
Aquí los días son montañas y las noches como ríos en los que los sonidos de los templos hindúes se mezclan con las trompetas y tambores y los mantras con los ladridos de los perros; las conversaciones en tibetano de la habitación de al lado con los chapoteos en el lago y cada segundo está vivo. La intensidad es la misma que la densidad de este olor en la cueva. Demasiada para mi pobre espíritu revuelto y protestón. Así que, con el ganchillo a medio hacer, aquí me subí, a la cueva, en la montaña en dónde sabía de una pensión baratita y tranquila. Y allí llegué ayer con mi enfurruñamiento y mi empeño en hacer retiro.
Y allí me encontráis, parapetada en el balcón, dale que dale al ganchillo,  empeñada en disfrutar de la puesta de sol, relajarme y aprovechar el tiempo al mismo tiempo y sintiéndome culpable porque, además, podría estar escuchando enseñanzas.
Es entonces que empiezo a escuchar la canción de las dakinis, que bajan felices y llenas de alegría dejando sonar su corazón como campanitas al viento.
Y aquí os escribo la canción:
In the north west land of Orygen 
In the heart of the Lotus Flower
There is the most wonderful supreme siddhi
That's know as the Lotus Born
Many dakinis surround you
I follow your way
Please come now and grant your blessings
OM AH HUNG VAJRA GURU PADMA SIDDHI HUNG

Si queréis descargarla para el móvil:
Y allí ellas, revoloteando llenas de gozo, que venían de lanzar al viento las cenizas de un ser querido entre las banderas de oración.
Mi corazón se abrió y me dí cuenta de cómo me había olvidado el gozo, perdido entre los ovillos de lana. 
Ahora hago postraciones en la cueva, con todos vosotros, y en los descansos canto la canción. Esta mañana la cueva vibraba con los sonidos de Amitabha y ahora Tara se escucha de fondo, saliendo de la cueva central y filtrándose enre los resquicios de los músculos, entre postración y postración.
En los intermedios, las monjitas insisten para que tome chai (especiado té indio, con notas de cardamomo, canela, anis, pimienta, leche y mucho, mucho azúcar) que es muy bueno para las postraciones. ¿Cómo negarse?.

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