Una vez en Delhi

Parecía todo perfecto. Llegada a Delhi a la hora, al aeropuerto a la hora, embarque y cuando llego a la policía pues no: resulta que no tengo todos los papeles y que lo que me habían dicho en la embajada india no vale así que no me dejan salir del país.
De policía en policía. Muy largo de eksplicar. Ahora imaginaros mi cara cuando le dije al Senior Policia En Charge del aeropuerto que no tenía más que hacer una llamada y comprobar que tenía todo en regla, le ofrecí mi teléfono con el número y me contestó: "Is impossible, maram". Esta vez no valió nada, ni sonrisa, ni billete ni nada. De vuelta a Delhi y a hacer papeles.

No hay mal que por bien no venga. Descubrí un sitio maravilloso para quedarme en Delhi. Una dirección que me había dado Maite (la chica que estudió Tibetano en Thosamling antes que yo).
Tushita Mahayana Meditation Center. Un sitio precioso, con un jardín ekshuberante y tranquilo. Llamé a Ani Yeshe:
-Tendrás que compartir la habitación con unas monjitas.
-No problem!
-Pues te doy las indicaciones para llegar...
Y llegué. Las diez de la mañana,. Domingo. Delhi. Calor sofocante. Rickshaw-bala que no habla Angrez. Escaleras. Y allí aparece, una sala grande, tres sofás, una mesa llena de deliciosas frutas y tostadas con mantequilla, las tres monjitas que van siempre a las audiencias de SSKarmapa. ¿Os acordáis de Alicia? Pues creo que no os he dicho que se ha hecho monja. Y ella es una de las tres. Claro, ojos de sorpresa de todo el mundo. Así que estupendo, comer y luego dormir, porque con este calor y este cansancio.

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