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En la cola del Ouroboros

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Aquí algunas pequeñas impresiones de Mumbai, al que no había vuelto desde el 2003. El mismo café Leopoldo de la novela Shantaram  y de mi vida, el mismo cyber recomendado por la Lonely, pero esta vez sin mi amigo Ilyas dirigiéndolo, la misma humedad y el calor pegajoso y las mismas ganas de quedarse mirando al ventilador todo el día. Yo no soy la misma, en cambio, pero el tiempo es circular y aquí acabo de encontrar mi propia cola a la que muerdo, como el buen Ouroboros en el que me he convertido. De nuevo las vacas sagradas , pero esta vez atadas a los árboles y con una mujer que trae la hierba para que, por la voluntad, se la den a la vaca. Las vacas son sagradas, según me explica Nagraj, porque en su corazón vive un Dios. Mumbai me atrapa, por los pelos he conseguido salir esta vez. Había vuelto al Basilico, estupendo restaurante italiano en el que mi amiga,  Sasha Ley , había dado un concierto de Jazz -qué voz magnífica- allá en el princip...

Caminito al Sur 2 - Tren

A las 5 de la mañana, bastante fresquita, he tenido la sensación de que "ya falta poco". Aquí la cuestión: Teniendo en cuenta que llegaré -si no hay más retrasos- sobre las 11 de la noche y sabiendo que ya hace 2 días y 2 noches que he salido de Bodhgaya, y que el tren lleva solo 10 horas de retraso en un trayecto de 52 horas. ¿Cómo calificarías la llegada? a) Inminente. b) Ya falta poco. c) Falta mucho. d) No llegará nunca. El viaje esta resultando, como siempre en la India, un sorprendente y ameno retiro, en el que el Dharma se vuelve multicolor y me muestra sus variados reflejos de diamante. TIEMPO PERDIDO HACIA EL SUR Side-Upper. 3AC. Mi celda de retiro de lujo. Puedo sentarme con la espalda casi derecha siempre que no utilice cojín. Tengo una cortina (ahí el lujo) que me proteje de las miradas indiscretas, no hay ventana. Consigo hacer mis ejercicios de Qi Gong un poco retorcidos. Esta mañana he descubierto el mejor cajón de meditación del mundo. Sensaciones que sól...

Caminito al Sur 1 - Algunos personajes de paso.

He dejado el monasterio Vietnamita de Bodhgaya en el momento en el que el nuevo monje encargado me contaba sus historias:  Es un monje mongol, que ha vivido muchos años en China y que en cuanto ha visitado Lhasa, en los mismos pies del Palacio de Potala, los grandes lamas le han hecho todos los honores y lo han reconocido como un amigo de otras vidas. No ha vuelto a Tibet, piensa que, a estas alturas, sus viejos amigos estarán todos muertos. El sigue usando los hábitos therevada y pronto volverá a Vietnam. Hemos intercambiado buenos deseos y unas cuantas risas pensando en dónde nos volveremos a ver. A las 6 de la mañana no es fácil encontrar un rickshaw a las espaldas del gran Buda de Bodhgaya, pero, como si me hubiera olido, ahí estaba: dispuesto a ayudar con las maletas -cuatro- que llevo. Chenrezig de cuatro brazos -para cuatro maletas- desplegando su actividad. El autobús tenía que salir a las siete, pero a las siete y cuarto no parecía haber prisa -ni gente en el autobús-...

Tren en India is different

... o más bien Indifferent. Y también el lugar de las mil posibilidades, imaginables e inimaginables. Aún estoy en tierra India Contar todo lo que ha ocurrido en las últimas 48 horas es prácricamente imposible. Y además muy largo. El sábado salí de thosamling y no quise empezar el viaje sin ir a ver a SSKarmapa. Esta vez no dió enseñanzas, pero las bendiciones me acompañan. Ir a la audiencia pública suponía ir un poco justa de tiempo para el tren, así que cogí un taksi hasta Patankot y llegué con un par de horitas de adelanto. Para empezar el tren llegaba 15 minutos antes del horario marcado y mi nombre no estaba en ninguna de las listas: ni en la de billetes confirmados ni en la lista de espera. De una oficina a otra y luego a otra. De paseo de oficina en oficina aprendí una respuesta nueva que parece funcionar: Cuando uno de los policías, gordo, grande, con turbante, empezó a preguntar si viajaba sola y pasó al apartado de si estaba casada me paré, le miré y le dije: "No piens...