Sobre Rinpoche
Por que claro, no íbais a pensar que Rinpoche no estaba con nosotros. Hubo un día que quedamos para cantar canciones con Anna María de Alemania, que consiguió una guitarra prestada para la ocasión, pidió permiso al dueño de su hotel, colocamos toda la habitación para estár más cómodos y ¡ya! en cuanto empezamos a cantar fue como si Rinpoche hubiera estado allí, oyendo nuestros gallitos. Un subidón. En la entrevista con Gyalsab Rinpoche, nos preguntó el ayudante que quienes éramos, y, claro, somos discípulos de Lama Tashi Lhamo de España y de Khenpo Tsultrim Gyamtso Rinpoche. Entonces nos mira y nos dice: - Ah, Khenpo Tsultrim Gyamso Rinpoche! Estoy celoso de vosotros! Qué afortunados sois de tener un maestro como él! ¿Os imagináis? No es que precisamente él estuviera mal servido. En otro momento del Monlam fuimos a la oficina central y allí había una chica china trabajando en un ordenador. Esther gipó un poco y me empieza a dar codazos: mira, mira, tiene a Rinpoche de salvapantallas! ...