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De pájaros exóticos

EL GORRIONCETE Cada mañana en la aldea, desde que recuerdo, mi abuelo se iba a hablar a solas con el gorrioncete. Entornaba la puerta de su habitación, que nunca ha cerrado bien, y nos dejaba en el pasillo, impacientes, observando por la rendija cómo abría la ventana y hablaba con el gorrioncete. Después, cerraba la ventana y trasteaba con las puertas del armario, que tampoco ajustaban, y salía de la habitación con el paquetito de caramelos y chocolatinas que había traído ese día el gorrioncete, especialmente para nosotras. El gorrioncete siempre fue muy pequeño, por eso nunca pudimos verlo. Ahora que mi abuelo se ha ido y que yo he venido a vivir a un país tropical al fin he podido conocer al gorrioncete. Viene cada mañana a picar a mi ventana y es muy simpático. Negro, con una cresta en la cabeza y tonalidades azules irisadas en la cola. Se parece más al pájaro loco que a un gorrión y se levanta, como yo, una horita después de amanecer, cuando los rayos de sol, suaves aún, comienzan ...

Recién llegada al paraíso. Al fin. En fin.

Al fin! Al fin! Al fin! Ha costado llegar, pero aquí estoy, super feliz. He llegado esta mañana después de 13 horas de autobús, medio derrengada, pero sana y salva, con todo mi equipaje a cuestas. Una se da cuenta de todas las neuras en cuanto carga con ellas encima... Para que os hagáis una idea: el parabrisas del autobús se rompió nada más salir así que pasamos toda la noche viajando por estas montañas con un frio de nieve y los pobres conductor y su ayudante ni se quejaron... Al chico que le toco a mi lado, Alec, un francesito que viene también al curso, el Rafa2 de Thosamling, se le ocurrió la feliz idea de comprarles unos gorritos y unas bufandas para que no pasaran tanto frío. Quedaron contentos. Luego el taxista, como siempre, dijo que sí-que sí, que sabía a dónde íbamos y, por supuesto, diez minutos después ya estábamos todos perdidos en el medio de estas montañas :). Yo me divierto muchísimo. Le tengo afición a eso de perderme. Ahora que ya he llegado al paraíso sólo me queda ...